LOS CUATRO EVANGELIOS

Los Cuatro Evangelios

Con frecuencia la gente se pregunta por qué tenemos cuatro Evangelios, pero hay una buena razón para que sea así. Es interesante darse cuenta de que cada uno de estos Evangelios es una afirmación exclamativa que se encuentra en el Antiguo Testamento. En cuatro ocasiones diferentes, y solo en cuatro, en el Antiguo Testamento apareció una afirmación exclamativa que se hizo con respecto al Mesías, presentado siempre por las palabras “he aquí. En otro lugar leemos “¡He aquí el hombre! En un tercer lugar leemos “¡He aquí mi siervo! y en un cuarto leemos “¡He aquí vuestro Dios! Estas cuatro afirmaciones se amplían y desarrollan en los cuatro Evangelios, en Mateo: el Evangelio del Rey, Marcos: el Evangelio del Siervo, Lucas: el Evangelio del Hijo del hombre y Juan: el Evangelio de Dios, la presentación del Hijo de Dios.

Estos cuatro Evangelios nos presentan cuatro aspectos del carácter y la persona del Señor, aunque no son, estrictamente hablando, biográficos. En realidad son bocetos acerca de la Persona de Cristo, son testimonios de aquellos que le conocieron personalmente, de aquellos que se relacionaron con él. Por lo tanto, suenan auténticas y transmiten a nuestros corazones esa primera y maravillosa impresión que causó nuestro Señor a sus propios discípulos y después a las multitudes que le siguieron. No ha caminado jamás entre los hombres un personaje más asombroso.

 

Información Interesante:

Es cierto que existen, efectivamente, otros evangelios aparte de los cuatro del Nuevo Testamento. Está el Evangelio de Bernabé, por ejemplo, y el Evangelio de Pedro, además de otros evangelios, que se encuentran en un libro llamado “The New Testament Apocrypha (La Apócrifa del Nuevo Testamento) si desea usted leerlos. Los críticos dicen que es pura casualidad que sobreviviesen estos evangelios y hay una leyenda que comenzó con un teólogo alemán llamado Pappas alrededor del siglo XVI, que dijo que los Evangelios fueron seleccionados en el Concilio de Niza en el año 325 A.D. recogiendo los muchos evangelios que circulaban en esa época, tirándolos todos debajo de una mesa y luego metieron la mano y sacaron cuatro que resultaron ser los de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

La insensatez de semejante afirmación resulta evidente para cualquiera que lea los Evangelios con atención, pues llevan grabados las huellas de Dios. La pauta seguida por estos libros refleja la huella divina y no es posible leerlos o compararlos con el Antiguo Testamento sin darse cuenta de que proceden de una fuente inspirada. Además, basta con compararlos con los evangelios apócrifos para ver lo insensata que es semejante afirmación.

 

 

Este material ha sido recopilado  y preparado por el Pastor Luis M. Hidalgo .  Usted puede encontrarlo en formato PDF seguidamente solo debe dar click al enlace: Los Cuatro EvangeliosTambién puede encontrar más material de estudio en manriquito.wordpress.com. Y manriquito.com

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