El Tribunal de Cristo y El Gran Trono Blanco

EL TRIBUNAL DE CRISTO

Y EL GRAN TRONO BLANCO

2 CORINTIOS 5:10 ; APOCALIPSIS 20:11-15

 

I INTRODUCCIÓN

Las Sagradas Escrituras predice dos juicios principales en el fin: la iglesia que comparece ante el Tribunal de Cristo y el juicio final general delante del Gran Trono Blanco (2 Corintios 5:10; Apocalipsis 20:11-15). Estos están muy separados en cuanto a tiempo. Entre ellos está el Milenio (Apocalipsis 20:5)

 

II DIVISIONES Y CLASES EN LA RESURRECION

Algunos enseñan que habrá una sola resurrección simultánea para justos e injustos y un solo juicio divino al fin del mundo; pero esto no corresponde a la profecía del Nuevo Testamento. Más bien las Escrituras hablan de una resurrección “de entre los muertos”, (Lucas 20:35) de una “primera resurrección”, (Apocalipsis 20:6) de una resurrección de “entre los muertos” (Filipenses 3:11). Habla de divisiones y clases dentro de la resurrección y enfatiza que éstos se hallan separados por un período intermedio. “Como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados”. Pero cada uno en su debido orden, (esta palabra indica un orden militar). Cristo, la primicias: luego el fin (o sea, el fin de la resurrección, a saber, el resto de los muertos). (1 Corintios15:22-24)

Es verdad que en el Antiguo Testamento, ambas, la resurrección para vida eterna y la resurrección para vergüenza y confusión perpetua, se presentan juntas en un solo cuadro (Lea Daniel 12:2,13) e igualmente en las profecías del Señor Jesús en la Tierra (Juan 5:28,29; Hechos 24:15). Pero como revelación profética avanzada (Juan 16:12,13) éstos aparecen como dos acontecimientos separados en cuanto al tiempo: la resurrección de los justos antes del comienzo del reinado del Mesías y la resurrección general, después, en el fin del mundo.

La clave es Apocalipsis 20:4-6 “los sacerdotes de Dios y de Cristo, vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección”. Conectados con estas etapas de la resurrección hay dos diferentes juicios finales principales.

III EL TRIBUNAL DE CRISTO

El primero es la comparecencia de los creyentes ante el tribunal de Cristo. : Todos nosotros” (2 Corintios 5:10; Romanos 14:10). En total, la Escritura habla de un triple aspecto del juicio de los creyentes. Primero, de su juicio como pecadores; segundo, como hijos, y tercero, como siervos. Como pecadores fueron juzgados en el pasado en la cruz. Allí en su sustituto, Cristo, fue ejecutado a plena satisfacción la sentencia: el castigo cayó sobre El para que pudiéramos tener paz. Como hijos son juzgados en el presente, cuando son juzgados por el Señor (1 Corintios 11:32). Es para el provecho de ellos, a fin de que puedan llegar a la santificación (Hebreos 12:10). Finalmente, como siervos, serán juzgados en el futuro, en el tribunal de Cristo. Esto ocurre en el arrebatamiento de la iglesia en el día de Jesucristo (Filipenses 2:16; 1 Corintios 1:8), antes del establecimiento del reino visible de Dios. Aquí se pondrá el andar de los creyentes a la luz de la faz de Cristo y cada uno reinará en conformidad con lo que haya hecho en el cuerpo, sea bueno o malo (2 Corintios 5:10). Pérdida o ganancia (1 Corintios 3:14; Colosenses 3:24), posición más elevada o más baja en el cielo (Matero 5:19), vergüenza (1 Juan 2:28) u honor “coronas” (2 Timoteo 4:8; 1 Corintios 9:25,26; 1 Pedro 5:3,4), reducción a cenizas o permanencia de la obra de la vida (1 Corintios 3:13-15), acerca de todo esto se hará decisión ante el Tribunal de Cristo.

Tomemos esto muy en serio. Es verdad que el que cree en Cristo está libre del juicio final (Juan 5:24; Romanos 8:1), porque Cristo, su garantía, llevó este juicio en su lugar (Isaías 53:5-6,12) y por fe en Cristo ha llegado a ser uno con El. Pero también esto es verdad y de transcendental consecuencia, que el día en que los creyentes tengan que aparecer ante el Tribunal de Cristo todo será revelado por fuego (1 Corintios 3:13). Pablo habla de la conmovedora posibilidad de que un creyente, aunque salvado personalmente, pueda sufrir tal pérdida que se pueda comparar con un hombre que escapa de un incendio solamente con su vida.

1 Corintios 3:15 Por tanto, vivamos una vida de fidelidad práctica. Esa es la norma  por la cual seremos juzgados delante del Tribunal de Cristo (1 Corintios 4:2) y así se nos abrirá, finalmente, una “rica” entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

IV. EL JUICIO ANTE EL GRAN TRONO BLANCO

El juicio ante el Gran Trono Blanco es el juicio general y final, propiamente hablando. Según el testimonio de Apocalipsis ocurre al fin del mundo, después del Reino Milenial y del “poco tiempo” (Apocalipsis 20:1-15). Viene directamente después de la exterminación de la raza apóstata del reino visible del Mesías (Gog y Magog – final del Milenio), de la destrucción general del mundo y la derrota final de Satanás (Apocalipsis 20:7-10). Todos los que no hayan aparecido ante el Tribunal de Cristo deberán comparecer, así lo hará la humanidad en general, incluyendo a las naciones que estaban en el Milenio. El resultado de la decisión es inconcebiblemente grave. La Escritura dice: “El que no se hayó escrito en el Libro de la Vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15). Así entre estos dos juicios hay muchos siglos. Uno está al principio del “último día”, el otro al final. Pero para nuestro mensaje y ministerio del Evangelio ambos tienen importancia para los hombres que viven en la era presente. Todo aquél que haya creído en Cristo y le haya rendido su vida como su Señor a quien sirve, tendrá que comparecer ante el tribunal de Cristo, y según su fidelidad tendrá recompensa o pérdida. Cristo, el juez justo, lo pondrá en el estado de gloria que le corresponde como su porción. En cuanto a su salvación aquí no hay nada nuevo que decidir.

Todos los demás que oyeron, pero no creyeron ni obedecieron el evangelio, y en consecuencia  no han sido justificados ni santificados (1 Corintios 6:11), junto con todos los perdidos de todas las épocas, serán juzgados delante del Gran Trono Blanco.

“Y serán echado en el lago de fuego”. Por lo cual “si hoy oyeres su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. (Hebreos 4:7)

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Este material ha sido recopilado y preparado por el Pastor Luis M. Hidalgo . Usted puede encontrarlo en formato PDF seguidamente solo debe dar click al enlace: El Tribunal de Cristo También puede encontrar más material de estudio en Estudiando La Biblia, , Sinopsis Espiritual , Manantial de Reflexion y Meditaciones

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