Conociendo La Voluntad del Señor

Conociendo La Voluntad Del Señor

(Efesios 5:17; Salmos 143:10; 40:8)

 

Uno de los problemas que enfrentamos todos los creyentes cuando tenemos que tomar alguna decisión, es como saber: ¿Cuál es la voluntad del Señor?, en algún asunto específico; o si ¿Estamos haciendo la voluntad de Dios?. Cuando nos encontramos en este tipo de situación, debemos saber que hay algunas pautas bíblicas para ayudarnos a encontrar la voluntad de Dios. Ahora, es importante señalar que al buscarla, debemos recordar que Dios está interesado en que se lleve acabo su voluntad, y él nos va ayudar a discernir cuál es. Él no quiere dejarnos dudando, que debemos hacer, sino que va a ser claro. Por ejemplo miremos en el caso de Jesús, cuanta compresión tenía él en cuanto a la voluntad del Padre, veamos:

 

1-    En Juan 4:34 dice: “Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.”

Esta comida divina de  la que se alimenta el Hijo es de naturaleza doble.

a) Hacer la voluntad del que me envió. Es evidente que Jesús entiende que la voluntad de Dios es llamar a los hombres a una vida santificada y hacer la provisión para ésta.  (Ver Salmo 40:8; Hebreos 10:7-10; 1 Tesalonicenses 4:3)

b) Es la voluntad de Dios que el Hijo acabe su obra. Su misión no es sólo enseñar o anunciar sino completar la obra de la salvación del hombre, para abrirle a la humanidad una vida verdaderamente espiritual o divina.

 

2- En Juan 6:38 dice: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” Gracias a que Jesús comprendía bien la razón por la cuál él había descendido del cielo es que hoy podemos disfrutar de todas y cada una de las bendiciones que encierra la salvación. (Otros textos para estudio: Juan 5:30; Romanos 12:2)

Nosotros al igual que Jesús necesitamos tener claridad en cuánto a la voluntad de Dios para con nosotros. Para esto es necesario que tomemos en cuenta dos aspectos que son de una gran importancia:

 

1- La Voluntad de Dios se conoce en forma progresiva

La voluntad de Dios no es como una piñata, que en un momento dado desciende al suelo y revela todo lo que hay en su interior.  La voluntad divina se parece más a un rollo de papel que se va abriendo de a poco, gradualmente, día tras día.  Miremos el caso de Saulo de Tarso.  En Hechos 22:14-16 dice: “Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca.  Por que serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.  Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.”

Observemos lo siguiente en este pasaje:

a) Tres días antes de este acontecimiento que relata Pablo, él había

tenido un encuentro con Jesús. (Hechos 9:3-5)

b- El Señor Jesús en este primer encuentro le da instrucciones para

que entre a Damasco donde se le dirá lo que debe hacer. (Hechos  9:6)

c) En Damasco estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.  (Hechos 9:9)

d) Tres días después del encuentro de Saulo (Pablo) con Jesús llega

Ananías con  instrucciones precisas de parte de Dios. (Hechos  9:15

comparar con Hechos 22:15).

e) Se le revela a Saulo la voluntad de Dios para con él. (Hechos 9:15-16

comparar con Hechos 22:15)

f) En este encuentro con Ananías es lleno del Espíritu, Bautizado en  agua

y recobra la vista. (Hechos 9:17-18 y Hechos 22:16).

En base a este pasaje que acabamos de analizar podemos entender porque muchas veces cometemos grandes errores en nuestro caminar cristiano y en decisiones que tomamos muy apresuradamente.

Generalmente no esperamos que se nos revele la voluntad de Dios, porque somos invadidos por algo que se llama impaciencia.  No sabemos esperar.  El Diccionario Océano Uno define a la persona impaciente como: “Que no tiene paciencia.  Que tiene mucha prisa o deseos de que ocurra cierta cosa.  Intranquilo por falta de información sobre algo esperado.”

La Biblia nos presenta algunos ejemplos de personas que se impacientaron, y en algunos de los casos esta impaciencia los hizo pecar contra Dios.

 

Ejemplos:

a) Moisés ante las murmuraciones de Israel.  (Números 20:10).

b) Naamán ante las condiciones impuestas por el profeta. (2 Reyes  5:11-12).

c) Jonás con la calabacera (Jonás 4:8-10).

d) Los discípulos ante la terquedad de la mujer siró fenicia (Mateo 15:23).

e) Jacobo y Juan en reacción a la falta de hospitalidad de los samaritanos (Lucas 9:54).

f) Marta con su hermana María (Lucas 10:40).

Lo contrario de impaciencia es paciencia, la cuál es uno de los ingredientes del fruto del Espíritu que está en todos los creyentes.   Es importante señalar que todos los fieles deben mostrar paciencia esperando a Dios (Salmo 37:7; 40:1).

El Diccionario define la palabra “paciencia” como: “Virtud cristiana que se opone a la ira.  Espera y sosiego en las cosas que se desean mucho”.

También necesitamos agregar que ésta paciencia que estamos estudiando debe ser acompañada de:

a) Fe  (2 Tesalonicenses 1:4; Hebreos 6:12; Apocalipsis 13:10)

b) Piedad  (2 Pedro 1:6)

c) Templanza  (2 Pedro 1:6)

d) Dulzura y gozo  (Colosenses 1:11)

 

Nosotros somos muy dados a querer todas las cosas ya, es por esta razón que nos cuesta tanto esperar en Dios, deseamos que al igual que la piñata Dios nos revele todo de una vez.  Pero debemos aprender a esperar porque la voluntad de Dios se revelará de una forma progresiva.

 

2- La Voluntad de Dios ha sido revelada en la Biblia

Esto quiere decir, que si usted no está estudiando la Biblia, no debe esperar encontrar la voluntad de Dios en áreas específicas de su vida.

Antes de continuar es vital que estudiemos un poco sobre el significado  e importancia de la Biblia:

a) La Biblia es la Palabra de Dios. (Deuteronomio 6:4-12; Salmo

19:7-11; 119)

b) Es conocido como el libro de las edades, ya que la Palabra de Dios

no es transitoria sino perdurable.  (Salmo 119:89; 152; Isaías

40:8; Mateo 5:18; 24:35; 1 Pedro 1:25)

c) Es alimento para el alma. (Deuteronomio 8:3; Job 23:12; Salmo

119:103; Jeremías 15:16; Ezequiel 2:8; 3:1; Mateo 4:4; 1 Pedro

1:19)

d) Suministra Luz en la oscuridad. (Salmo 19:8; 119: 105,130;

Proverbios 6:23, 2 Pedro 1:19)

e) Poderosa en su influencia:

1-Una llama devoradora. (Jeremías 5:14)

2-Un martillo devastador. (Jeremías 23:29)

3-Una fuerza que da vida. (Ezequiel 37:7; Hechos 19:20)

4-Un poder de salvación. (Romanos 1:16)

5-Un arma defensiva. (Efesios 6:17)

6-Una sonda. (Hebreos 4:12)

f) Purifica la vida. (Salmo 119:9; Juan 15:3; 17:17; Efesios 5:26; 1

Pedro 1:22)

g) Escrita con un propósito:

1-Para autenticar la divinidad de Cristo. (Juan 20:31)

2-Para dar esperanza a los hombres. (Romanos 15:4)

3-Para relatar experiencias humanas como una advertencia. (1 Corintios

10:11).

4-Para dar conocimiento de vida eterna. (1 Juan 5:13)

h) Sus Palabras son sagradas.  No deben ser alteradas.

(Deuteronomio 4:2; 12:32; Proverbios 30:6; Apocalipsis 22:19)

i) Su estudio, un mandato. (Deuteronomio 17:19; Isaías 34:16; Juan

5:39; Hechos 17:11; Romanos 15:4)

j) Absolutamente confiable y segura. (1 Reyes 8:56; comparar con

Salmo 93:5; Salmo 111:7; Ezequiel 12:25; comparar con Daniel

9:12; Mateo 5:18; Lucas 21:33 comparar con Romanos 4:16)

k) Su enseñanza, provechosa. (Deuteronomio 4:10; 11:19; 2 Crónicas 17:9; Nehemías 8:13; Isaías 2:3 comparar con Hechos 18:28)

l) Su ignorancia, peligrosa.  (Mateo 12:3; 19:4; 22:29; Juan 20:29;

Hechos 13:27; 2 Corintios 3:15)

m) Contiene el mensaje que debe ser entregado. (Jeremías 1:7.17;

11:2; Ezequiel 2:7; 3:17; Hechos 5:20; Tito 2:15)

Hay varios principios que ya están claramente indicados por Dios  en la Biblia.  Por ejemplo, no es necesario que un cristiano ore preguntándole a Dios, cuál es su voluntad acerca del casamiento con un inconverso.  La respuesta ya está dada (2 Corintios 6:14-15)

Hay creyentes que permanecen en la duda sobre que hacer, por ejemplo cuando al  leer la Biblia o escuchar un mensaje, son convencidos y conmovidos en el corazón por el Espíritu Santo.  Ellos se preguntan: “Yo soy convertido, tengo al  Señor Jesús.  ¿Qué es lo que debo hacer ahora?”  La respuesta es: !Dar la razón a Dios¡  O en otras palabras: si el Espíritu del Señor te ha convencido, entonces dí:  “Sí, Señor, es verdad; esto y aquello no puede agradarte, me humillo ante ti y te pido perdón”.  En ese mismo instante serás llevado un paso más adelante, según la medida de tu sinceridad y serás transformado más a Su semejanza.

Dar la razón a Dios es, afirmar la verdad y “la verdad os hará libres” (Juan 8:32), libres para la libertad gloriosa de los hijos de Dios.  Cuánto más damos la razón a Dios, tanto más comprendemos la necesidad de darle la razón.

Miremos un ejemplo en el Antiguo Testamento:

 

Abraham. A él llegó el llamamiento de Dios, en un  momento preciso, cuando tenía 99 años, para andar delante de El y ser perfecto: “Era Abraham de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo:     Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (Génesis 17:1).  Esto dijo el Señor, después de haber permanecido callado frente Abraham, por 13 años.  Porque en el último versículo del capítulo anterior está escrito: “Era Abraham de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael” (Génesis 16:16). ¿Por qué guardó silencio Dios durante 13 años?  Porque Abraham se había comportado para con el Señor con doble ánimo, es decir no sinceramente.  Porque después de que el Señor se reveló a Abraham en Génesis 15 e hizo un pacto con él en cuanto a la semilla que quería darle, Abraham creyó primeramente esta palabra, pero después él mismo, con Agar, engendró a su hijo Ismael, que no le fue prometido (Génesis 16).  Como se sabe los descendientes de Ismael son entre otros, los árabes y ellos hasta el día de hoy han disputado a Israel, más que ningún otro pueblo, la tierra prometida a los descendientes de la promesa de Abraham.  La contradicción de Abraham consistió en que por un lado, obedecía al Señor (Génesis 15), pues está escrito: “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (v.6).  Pero por otro lado está escrito en Génesis 16:2 “Y atendió Abram al ruego de Sarai”.  Es esta contradicción la que engendró en él una piedad falsa e hipócrita. Por eso el Señor calló durante 13 años.  No fue por casualidad que seguramente por esta razón Ismael, el hijo no prometido, cuya descendencia ha traído tanto sufrimiento sobre Ismael y todavía lo trae hoy, recién fue circuncidado a los 13 años, conforme el número de años en que Dios permaneció callado, lo cuál significa, que él recibió tarde la señal del pacto:  “E Ismael su hijo era de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio” (Génesis 17:25).  Esto es una confirmación más, de que Dios había callado.  Los trece años de silencio de parte de Dios fueron un período de juicio para Abraham, que continuó en sus generaciones posteriores.  Abraham es el padre de todos los creyentes.

Es triste, que con mucha frecuencia creyentes que ya peinan canas, estén  en discrepancias con el Señor y les cueste dar la razón a Dios, o dicho en otras palabras someterse a esa revelación de la voluntad divina para con ellos.

La clave del crecimiento espiritual se llama: dar la razón a Dios  sincera y completamente, sin peros, sin compasión o protección de sí mismo.  Queremos señalar aquí en base a lo que estamos estudiando que esas razones de Dios, que son su voluntad para nuestra vida, se encuentran, registradas en su Palabra, La Biblia.  Es por este motivo que no hay razón para estar más en la incertidumbre cuando vamos a tomar alguna desición importante, y deseamos saber que opina Dios al respecto.  Lo único que necesitamos es volver nuestro corazón al estudio disciplinado de la Biblia, y siempre será clara la voluntad de Dios para con nosotros.

Ahora, se debe anotar que la Biblia no detalla cada decisión específica que debemos tomar, por lo cual existen otros aspectos importantes para conocer la voluntad del Señor, los cuales serán tratados en el próximo capítulo.  Pero antes de concluir deseamos dar alguna información necesaria para todos aquellos que desean estudiar la Palabra de Dios pero no saben como hacerlo.  Cuando los creyentes se dediquen al estudio de la Biblia no resultará tan difícil conseguir maestros para la Escuela Dominical. Los padres podrán instruir a sus hijos en la Palabra de Dios, la gente joven se familiarizará con la razón de su fe, y la iglesia se afirmará debido a la madurez espiritual de sus miembros.

 

A continuación quiero presentar algunos aspectos importantes que se deben tener en cuenta cuando estudiamos la Palabra de Dios, la Biblia.

 

1- El disfrute de la Biblia

¿Es que el creyente tiene que disfrutar la Biblia?  ¿Qué nos dice la Biblia en cuanto a su posibilidad de proporcionar gozo?

a) Testimonio del Salmista. (Salmo 119:111)

b) La afirmación del Profeta Jeremías. (Jeremías 15:16)

c) La explicación del mismo Jesús. (Juan 15:11)

Cuando le tomamos el gusto a la Biblia, nos volveremos a ella diariamente en busca de alimento espiritual.  No existe la posibilidad de vivir una vida cristiana victoriosa a menos que acudamos a la Biblia en forma repetida y significativa.  En la lectura de la Biblia hay tres secretos para aprender a disfrutarla:

 

a) El secreto de la valoración.

Para disfrutar la Biblia tiene que haber aprecio por ella como Palabra de Dios: su fondo, su valor, su poder.  El Espíritu Santo se nos ha dado por Dios para ser nuestro Guía en la lectura, el estudio y el disfrute de la Biblia.

b) El secreto de la comprensión:

Para disfrutar de la lectura de la Biblia es preciso leerla con entendimiento.  La Biblia es un libro abierto y a  disposición de todos, pero para un gran número de personas se trata de un libro cerrado, porque no se acercan a ella de un modo adecuado para entenderla.  Entender la Biblia es disfrutarla.  La comprensión nace de un compromiso concreto de fe, y del sometimiento al Espíritu  Santo.

c) El secreto de la participación:

Para disfrutar de la Biblia hay que leerla y estudiarla con ánimo de participación.  Tenemos que preguntarnos: “¿En qué forma me afecta esto a mí, a mi vida, a mi fe, a mi experiencia, a mi andar, a mi servicio?”  Es preciso aplicar lo que leemos a nuestra vida.

 

2- El éxito espiritual

D.L. Moody dijo: “Jamás he visto a un creyente útil que no fuera un estudioso de la Biblia.  El hombre que descuida su Biblia podrá orar y pedirle a Dios que lo use en su obra, pero Dios no puede utilizarlo en gran cosa, porque no es mucho lo que el Espíritu Santo podrá hacer por medio de él.  Tenemos que contar con la Palabra misma, la cual es más cortante que toda espada de dos filos.

 

3- Es necesario ser sistemático

El estudio sistemático de la Biblia es una necesidad.  El conocimiento de la Biblia, o de cualquier libro de la misma, nos viene cuando adoptamos un plan concreto de lectura y estudio.  La lectura de porciones alimenta el alma pero el creyente necesita posesionarse de las grandes verdades y doctrinas que contiene la Biblia, y entenderlas cabalmente.

 

4- El estudio exige disciplina.

El estudio Bíblico personal es algo semejante a una batalla.  El motivo es que el estudio de la Palabra es la herramienta más efectiva de que dispone el Espíritu Santo para lograr que el creyente se conforme a la voluntad de Cristo.

Naturalmente, Satanás se vale de todas las artimañas posibles para evitar que hagamos este tipo de estudio y de esta forma alejarnos de  la Palabra de Dios.  Sin embargo, si nuestro estudio personal de la Biblia es lo que nos hará ver la voluntad de Dios para nuestra vida, tendremos que darnos a la tarea de lograrlo.  Con el fin de lograr nuestro cometido, será necesario adoptar ciertos métodos que corresponden a unas cuántas reglas básicas.  Si estamos dispuestos a prestar atención a las reglas que se dan en Proverbios 2:1-4, podremos esperar que se produzcan los resultados sintetizados en el versículo 5. (Proverbios 2:1-5)

Las reglas a seguir:

a) La Biblia es la Palabra de Dios. (ver Santiago 1:6,7; 1 Tesalonicenses     2:13; Hebreos 4:2)

b) Se requiere obediencia. (Óseas 4:6; Santiago 1:22-25)

c) Debemos escuchar. (Lucas 8:18)

d) El corazón tiene que rendirse. (Salmo 139:23-24; Juan 3:3; Mateo 11:25; Juan 7:17; Salmo 119:97)

e) La oración es una necesidad. (Salmo 119:18; Lucas 24:45; Hechos 16:14)

f) Buscarla como a la plata. (Eclesiastés 10:19; Salmo 12:6)

g) Buscarla como a un tesoro escondido. (Juan 5:39)

 

5- Los resultados que son de esperar

a) Entendimiento. (1 Corintios 2:14)

b) Conocimiento. (Juan 16:13; Lucas 24: 27,31,32,45; Salmo 18:28;

Mateo 11:25; Salmo 119:18,27,104,130; Proverbios 3:32; Salmo

25:14; Juan 7:17)

 

El creyente mismo tiene la llave necesaria para hacer que la Biblia sea eficaz en su vida.  El crecimiento cristiano está a disposición de todos los que se vuelven hacia Cristo en el estudio bíblico.  Es muy importante que tengamos en cuenta todos estos aspectos que tienen que ver con el estudio de la Biblia, ya que es a través de ella que se nos revelan  las cosas más significativas de la vida diaria y que tienen que ver con la vida eterna. Es también en la Biblia donde se nos ha revelado la voluntad de Dios para nuestra vida, por lo cual debemos estar atentos a lo que ella nos dice.

 

Este material doctrinal ha sido recopilado y preparado por el Pastor Luis M. Hidalgo .  Usted puede encontrarlo en formato PDF seguidamente solo debe dar click al enlace: Conociendo La Voluntad Del Señor“.  También puede encontrar más material de estudio en manriquito.wordpress.com.

 

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